Castelo de Castelo Novo


El castillo se encuentra en la parroquia de Castelo Novo, municipio de Fundão, distrito de Castelo Branco, en Portugal. Se encuentra situado en un promontorio rocoso en la ladera este de la Serra da Gardunha, fue el centro en torno al cual se desarrolló el pueblo. Castelo Novo, es una de las Aldeias  Históricas de Portugal.

La primitiva ocupación humana de la región posiblemente se remonte al Calcolítico, con un crecimiento en las edades del Bronce y del Hierro y que se consolida con la ocupación romana.


Las primeras fuentes documentales mencionan la existencia de un castillo a principios del siglo XIII donde se indica que fue donado a los Templarios. Ya Dinis I de Portugal se cree que ordenó alguna intervención allí, dado el hallazgo de restos de almenas dionisíacas y almenas en un tramo de las murallas, fue este soberano quien concedió la segunda fuero a la villa en 1290. En el siglo XIV un incendio hace que se abandone temporalmente la fortificación.

Bajo el reinado de Manuel I de Portugal se realizaron obras de reparación en el castillo en 1502. En 1505 Castelo Novo era cabeza de encomienda. Más tarde Bajo el reinado de João III de Portugal la torre del castillo ya estaba equipada con campanas (1537). A mediados del siglo XVIII, se procedieron a actualizar los bienes de la encomienda y se observó que el castillo se encontraba casi en ruinas. Poco después con el terremoto de 155 provocó importantes derrumbes en el castillo. En la segunda mitad del siglo XVIII, se realizaron obras de fortificación por el ingeniero Eugenio dos Santos de Carvalho.


La Dirección General de Edificios y Monumentos Nacionales promovió obras de consolidación y restauración de las murallas en 1938-1939 y en 1942. Entre 2002 y 2004 se llevaron a cabo campañas de excavación arqueológica en el castillo, en el marco de las Aldeias  Históricas de Portugal, que pusieron al descubierto cientos de vestigios de su ocupación medieval, entre su construcción en el siglo XII y su abandono en torno al siglo XVII. En 2004, la Dirección General de Edificios y Monumentos Nacionales implementó un proyecto de mejora de la torre, con la creación de un área de atención al visitante. En 2005 se llevaron a cabo varias actuaciones entre ellas obras de mejora de la torre.

Se trata de un ejemplo de arquitectura militar, gótica y manuelina. El castillo tiene una planta irregular, con el tramo sur construido sobre un afloramiento rocoso de acentuado desnivel, y es posible vislumbrar la estructura de la ciudadela, con dos puertas (este y oeste), aunque se sospecha que existe otra en la sección del muro al norte. En el tramo del muro oeste aún se conservan murallas, almenas y almenas en buen estado. La puerta de poniente, en arco apuntado, de cantería granítica al exterior y arco rebajado al interior, está flanqueada por dos torres.


En el reducto hay dos torres, la campana y el torreón. El campanario es de planta cuadrada sencilla, con cornisa rematada por cuatro gárgolas en los ángulos, con cubierta de falsa bóveda de hormigón, y dos registros divididos por cornisa; el acceso está asegurado por dos puertas rotas en los lados este y oeste, ambas de dinteles rectos con marco de granito; en el lado oeste, dos postigos; en la parte superior se desgarran cuatro campanas en arco perfecto, la del lado este con una campana y, debajo, un reloj. La torre del homenaje está prácticamente destruida en el extremo oeste, siendo visible su altura primitiva por la existencia de gárgolas en la cara este.

Castelo de Penamacor


Fue construido en una colina rocosa alargada en el municipio de Penamacor, dentro del distrito de Castelo Branco (Región Centro), situada entre el río Ceife y el río Taliscas, afluentes del río Pônsul. Desde la plataforma del castillo se puede disfrutar de un extenso territorio, desde la Sierra de la Estrella hasta la frontera con España, con vistas al castillo de Monsanto. 


No hay testimonios escritos o arqueológicos de ocupación anterior al siglo XIII. Los dominios de la zona habían sido donados a los Templarios por Sancho I en 1189 en la persona de su Maestre Gualdim Pais. Su particular situación animó al Temple a construir una fortificación en el lugar entre los siglos XII al XIII.



De aquel antiguo castillo medieval es muy poco lo que queda. Los restos que han llegado a nosotros son posteriores. Se sabe que durante el reinado de D. Dinis, se llevaron a cabo obras entre las que destacan la Torre del Homenaje y un nuevo amurallamiento. En los reinados de D. Fernando y D. João I se levantó la barbacana. El principal elemento de estos restos es la majestuosa Torre del Homenaje que domina todo el paisaje de Penamacor. Es una estructura de planta cuadrangular regular, con entrada elevada sobre el suelo que requería el uso de una escalera extraíble. Muestra un aspecto muy sólido y cerrado, con pocas ventanas. Está coronada uniformemente por matacanes asentados en ménsulas, que es una solución militar relativamente rara en Portugal, lo que corresponde a una intervención llevada a cabo a principios del siglo XVI, ordenada por Manuel I.



Adosada a la muralla medieval, la que hoy es Torre do Relógio de Penamacor fue pieza importante en la defensa de las puertas de la villa. Su construcción se remonta, probablemente, a mediados del siglo XIV. Tiene numerosas inscripciones en el aparejo de cantería que son marcas de los canteros. La torre es de planta cuadrada rematada con parapeto de almenas pentagonales. En el ángulo nordeste se encuentra el campanario con ventanas en arco donde se integran las campanas. El reloj circular que le da nombre se sitúa en la cara norte. Se encuentra rematado por largos pináculos en las esquinas y cubierta piramidal. Tanto las actuales almenas como el campanario son resultado de la reconstrucción realizada a mediados del siglo XX para recibir el nuevo reloj carillón instalado en 1956, en sustitución del antiguo del siglo XIX.


En los siglos siguientes, el castillo fue objeto de profundas reformas. En 1568 se edificó la Casa da Câmara sobre la puerta Norte de la villa que actualmente acoge el Puesto de Turismo. Se trata de una especie de torre de tres pisos, cuya planta baja está ocupada por la entrada en el recinto amurallado, permitiendo que la Cámara controlara directamente a quien entraba y salía de la población.




Décadas después, durante la Guerra de Restauración, las murallas fueron reforzadas y parcialmente reconstruidas para adaptarlas a la defensa artillera. Bajo el mando del Marqués de Castelo Melhor, se construyeron seis baluartes alrededor de la anterior fortificación medieval, completados por tres medios baluartes. De estas fortificaciones abaluartadas apenas quedan restos aislados. El mejor conservado es el contiguo a la Casa da Câmara. En el lado sur despunta otro baluarte integrado en un afloramiento rocoso, junto al antiguo convento de Santo António. Hay otro en el Norte en el lugar del Cuartel de la Guardia Fiscal y en el Oeste el conocido como Reducto de Outeiro.



El proceso de destrucción y desmantelamiento del castillo se inició en el siglo XIX. En la centuria anterior, todavía hay noticias de mantenimiento de las guarniciones militares, pero su extinción, en 1834, precipitó la destrucción de todo el sistema militar. El conjunto del Castelo e Cerca Urbana de Penamacor fue clasificado como Monumento Nacional en el año 2013.


Mapa de Penamacor. Duarte de Armas. 1509


Más fotografías de Penamacor en mi ÁLBUM DE GOOGLE.

Castillo de la Encomienda


También llamado Torre de los Moros, se encuentra en el término municipal de Medina de las Torres, cercano al arroyo del Prado y muy cerca de la carretera que une la localidad de Valencia del Ventoso con Medina de las Torres. Este lugar pudo ser un enclave vigía de Sierra Morena.

Aunque el castillo también se denomina Torre de los Moros, puede hacer pensar en un origen musulmán, aunque las excavaciones arqueológicas realizadas en la fortificación no han encontrado ningún rastro de época musulmana, confirmado su origen bastante posterior. Perteneciente a la Orden de Santiago, puede datarse a finales de la Edad Media, últimos años del siglo XIV o primera mitad del XV.


El rey Fernando III, tras su conquista, encomendó a la Orden de Santiago la repoblación de la zona comprendida entre el Guadiana y Sierra Morena. Las heredades donde se asentará Medina fueron cedidas al caballero portugués Martín Anes do Vinhal en compensación a los muchos favores que había hecho a la Orden, quien  fundará y dará nombre a Medina con colonos portugueses.

El castillo tenía una cerca exterior de mampostería de la que quedan algunos restos, así como de un foso y una serie de torres defensivas. La adaptación al terreno, cresta de una pequeña loma, obligó a que tuviera forma elíptica. La entrada a este recinto exterior estaba en el flanco sur-oriental y contaba con dos torres de sección cuadrada, una en cada flanco, mientras que la entrada al recinto principal estaba en el flanco oriental. Este recinto era de escasas dimensiones, alrededor de 250 metros cuadrados, era de dos plantas y disponía de dos torres, una es la torre del homenaje, cilíndrica con una cámara en su extremo superior, y otra semi-circular.


En el interior del primer recinto disponía de mazmorra, cocina, bodega y dos caballerizas. Dentro del recinto principal tenía departamentos para vivienda, un aljibe, almacenes, una capilla y unas caballerizas. Los sillares primitivos, que solo estaban montados en las esquinas, fueron posteriormente repuestos ya que los anteriores habían desaparecido en su mayoría.

A finales del siglo XV pierde su carácter militar de defensa y adquiere una función administrativo, residencial y agropecuaria, por lo que sufre modificaciones en el perímetro de la barrera llevándose a cabo una ampliación de la misma, además de añadirse nuevas dependencias para el almacenaje de diezmos y primicias del comendador. A partir de entonces comienza su declive y progresivo abandono sufriendo expolio de materiales. Señalar por último que en 1997 la torre norte sufrió un derrumbe por lo que se procedió a realizar en todo el edificio trabajos de restauración y consolidación.


No nos vamos de la localidad sin visitar el Yacimiento Arqueológico de la ciudad romana Contributa Iulia, de la mano de Marian, guía del centro de interpretación nos explica la historia de este fantástico lugar en un emplazamiento que no te esperas. Nos adentramos en la ciudad por una de sus originarias puertas de acceso, al oeste, que estaba flanqueada por dos torres, en este lugar se puede ver los restos de la muralla y una fuente que conserva la canalización de plomo. Subimos por el decumanus máximo pasando por un área comercial donde vemos en las entradas los anclajes de las primitivas puertas. En el cruce del decumanos con el cardo máximo encontramos el foro, posee diversos edificios, un área sacra con banco corrido que conserva el suelo original, edificios civiles, tabernae dispuestos en la zona sur. Pero lo que más destaca es la impresionante basílica. Fuera del recinto amurallado, los últimos trabajos han descubierto un anfiteatro. Una maravilla de lugar.