Castelo de Penamacor


Fue construido en una colina rocosa alargada en el municipio de Penamacor, dentro del distrito de Castelo Branco (Región Centro), situada entre el río Ceife y el río Taliscas, afluentes del río Pônsul. Desde la plataforma del castillo se puede disfrutar de un extenso territorio, desde la Sierra de la Estrella hasta la frontera con España, con vistas al castillo de Monsanto. 


No hay testimonios escritos o arqueológicos de ocupación anterior al siglo XIII. Los dominios de la zona habían sido donados a los Templarios por Sancho I en 1189 en la persona de su Maestre Gualdim Pais. Su particular situación animó al Temple a construir una fortificación en el lugar entre los siglos XII al XIII.



De aquel antiguo castillo medieval es muy poco lo que queda. Los restos que han llegado a nosotros son posteriores. Se sabe que durante el reinado de D. Dinis, se llevaron a cabo obras entre las que destacan la Torre del Homenaje y un nuevo amurallamiento. En los reinados de D. Fernando y D. João I se levantó la barbacana. El principal elemento de estos restos es la majestuosa Torre del Homenaje que domina todo el paisaje de Penamacor. Es una estructura de planta cuadrangular regular, con entrada elevada sobre el suelo que requería el uso de una escalera extraíble. Muestra un aspecto muy sólido y cerrado, con pocas ventanas. Está coronada uniformemente por matacanes asentados en ménsulas, que es una solución militar relativamente rara en Portugal, lo que corresponde a una intervención llevada a cabo a principios del siglo XVI, ordenada por Manuel I.



Adosada a la muralla medieval, la que hoy es Torre do Relógio de Penamacor fue pieza importante en la defensa de las puertas de la villa. Su construcción se remonta, probablemente, a mediados del siglo XIV. Tiene numerosas inscripciones en el aparejo de cantería que son marcas de los canteros. La torre es de planta cuadrada rematada con parapeto de almenas pentagonales. En el ángulo nordeste se encuentra el campanario con ventanas en arco donde se integran las campanas. El reloj circular que le da nombre se sitúa en la cara norte. Se encuentra rematado por largos pináculos en las esquinas y cubierta piramidal. Tanto las actuales almenas como el campanario son resultado de la reconstrucción realizada a mediados del siglo XX para recibir el nuevo reloj carillón instalado en 1956, en sustitución del antiguo del siglo XIX.


En los siglos siguientes, el castillo fue objeto de profundas reformas. En 1568 se edificó la Casa da Câmara sobre la puerta Norte de la villa que actualmente acoge el Puesto de Turismo. Se trata de una especie de torre de tres pisos, cuya planta baja está ocupada por la entrada en el recinto amurallado, permitiendo que la Cámara controlara directamente a quien entraba y salía de la población.




Décadas después, durante la Guerra de Restauración, las murallas fueron reforzadas y parcialmente reconstruidas para adaptarlas a la defensa artillera. Bajo el mando del Marqués de Castelo Melhor, se construyeron seis baluartes alrededor de la anterior fortificación medieval, completados por tres medios baluartes. De estas fortificaciones abaluartadas apenas quedan restos aislados. El mejor conservado es el contiguo a la Casa da Câmara. En el lado sur despunta otro baluarte integrado en un afloramiento rocoso, junto al antiguo convento de Santo António. Hay otro en el Norte en el lugar del Cuartel de la Guardia Fiscal y en el Oeste el conocido como Reducto de Outeiro.



El proceso de destrucción y desmantelamiento del castillo se inició en el siglo XIX. En la centuria anterior, todavía hay noticias de mantenimiento de las guarniciones militares, pero su extinción, en 1834, precipitó la destrucción de todo el sistema militar. El conjunto del Castelo e Cerca Urbana de Penamacor fue clasificado como Monumento Nacional en el año 2013.


Mapa de Penamacor. Duarte de Armas. 1509


Más fotografías de Penamacor en mi ÁLBUM DE GOOGLE.

Castillo de la Encomienda


También llamado Torre de los Moros, se encuentra en el término municipal de Medina de las Torres, cercano al arroyo del Prado y muy cerca de la carretera que une la localidad de Valencia del Ventoso con Medina de las Torres. Este lugar pudo ser un enclave vigía de Sierra Morena.

Aunque el castillo también se denomina Torre de los Moros, puede hacer pensar en un origen musulmán, aunque las excavaciones arqueológicas realizadas en la fortificación no han encontrado ningún rastro de época musulmana, confirmado su origen bastante posterior. Perteneciente a la Orden de Santiago, puede datarse a finales de la Edad Media, últimos años del siglo XIV o primera mitad del XV.


El rey Fernando III, tras su conquista, encomendó a la Orden de Santiago la repoblación de la zona comprendida entre el Guadiana y Sierra Morena. Las heredades donde se asentará Medina fueron cedidas al caballero portugués Martín Anes do Vinhal en compensación a los muchos favores que había hecho a la Orden, quien  fundará y dará nombre a Medina con colonos portugueses.

El castillo tenía una cerca exterior de mampostería de la que quedan algunos restos, así como de un foso y una serie de torres defensivas. La adaptación al terreno, cresta de una pequeña loma, obligó a que tuviera forma elíptica. La entrada a este recinto exterior estaba en el flanco sur-oriental y contaba con dos torres de sección cuadrada, una en cada flanco, mientras que la entrada al recinto principal estaba en el flanco oriental. Este recinto era de escasas dimensiones, alrededor de 250 metros cuadrados, era de dos plantas y disponía de dos torres, una es la torre del homenaje, cilíndrica con una cámara en su extremo superior, y otra semi-circular.


En el interior del primer recinto disponía de mazmorra, cocina, bodega y dos caballerizas. Dentro del recinto principal tenía departamentos para vivienda, un aljibe, almacenes, una capilla y unas caballerizas. Los sillares primitivos, que solo estaban montados en las esquinas, fueron posteriormente repuestos ya que los anteriores habían desaparecido en su mayoría.

A finales del siglo XV pierde su carácter militar de defensa y adquiere una función administrativo, residencial y agropecuaria, por lo que sufre modificaciones en el perímetro de la barrera llevándose a cabo una ampliación de la misma, además de añadirse nuevas dependencias para el almacenaje de diezmos y primicias del comendador. A partir de entonces comienza su declive y progresivo abandono sufriendo expolio de materiales. Señalar por último que en 1997 la torre norte sufrió un derrumbe por lo que se procedió a realizar en todo el edificio trabajos de restauración y consolidación.


No nos vamos de la localidad sin visitar el Yacimiento Arqueológico de la ciudad romana Contributa Iulia, de la mano de Marian, guía del centro de interpretación nos explica la historia de este fantástico lugar en un emplazamiento que no te esperas. Nos adentramos en la ciudad por una de sus originarias puertas de acceso, al oeste, que estaba flanqueada por dos torres, en este lugar se puede ver los restos de la muralla y una fuente que conserva la canalización de plomo. Subimos por el decumanus máximo pasando por un área comercial donde vemos en las entradas los anclajes de las primitivas puertas. En el cruce del decumanos con el cardo máximo encontramos el foro, posee diversos edificios, un área sacra con banco corrido que conserva el suelo original, edificios civiles, tabernae dispuestos en la zona sur. Pero lo que más destaca es la impresionante basílica. Fuera del recinto amurallado, los últimos trabajos han descubierto un anfiteatro. Una maravilla de lugar. 



Castelo de Alcoutim

Castelo de Alcoutim

El Castelo de Alcoutim, también llamado "Castelo Novo", está situada en la parroquia de União das Freguesias de Alcoutim y Pereiro, en el municipio de Alcoutim, en el distrito de Faro, en Portugal. Situada en el margen derecho del arroyo São Marcos, en su confluencia con el río Guadiana, en una posición dominante sobre una colina al sur del pueblo. En la orilla opuesta del Guadiana se alza la Fortaleza de Sanlúcar de Guadiana, en territorio español. Ya desde Sanlúcar de Guadiana se divisa el Castelo de Alcoutim, cruzamos el río Guadiana en un barco para adentrarnos en esta población y descubrir su castillo.

A principios del siglo II a.C., los romanos conquistaron Alcoutim en un momento en que era un próspero centro comercial, gracias a su concurrido puerto fluvial. La fortificación se transformó en una base de ocupación militar y el pueblo se convirtió en un importante centro político, que pasó a ser conocido como “Alcoutinium”. La villa fue tomada por los alanos en el 415, cayendo en franco declive, debido a la paralización de las exportaciones de minerales.


Conquistada por los musulmanes en el año 715, cambiaron el nombre por el de “Alcatâ”, aunque no pudieron devolverle la antigua importancia económica y política a la ciudad.

En la Reconquista cristiana de la Península Ibérica, la región fue conquistada por las fuerzas de Sancho II de Portugal en 1240. Con el objetivo de aumentar la población y defensa de estos dominios, el soberano le atribuyó el título de villa, haciendo reconstruir el castillo y levantando una muralla, prolongándose estas obras hasta la segunda mitad del siglo XIII.

Bajo el reinado de Dinis I de Portugal, la villa recibió fuero el 9 de enero de 1304 y su dominio fue donado a la Orden de Santiago. De esta época data la renovación del castillo y de las murallas, quedando hasta la fecha sólo dos puertas ojivales, que atestiguan su origen gótico.

Interior del Castillo

Fue en este lugar donde se firmó el Tratado de Alcoutim el 31 de marzo de 1371 entre los reyes Fernando I de Portugal y Enrique II de Castilla, que puso fin a la Primera Guerra Fernandina (1369-1370), según registra el cronista: "(...) en una villa llamada Alcoutim, obispado de Silves en el reino del Algarve". 

João II de Portugal y Manuel I de Portugal, siguieron prestando atención a este castillo. Este último modernizó sus defensas, que están representadas por Duarte de Armas en el "Livro das Fortalezas" (1509).

Castelo de Alcoutim. Duarte de Armas. 1509

Planta del Castelo de Alcoutim. Duarte de Armas

Durante la Guerra de la Restauración (1640-1668) Afonso VI de Portugal levó a cabo mejoras en sus defensas, con el objetivo de adaptarlo al fuego de la artillería moderna, con los baluartes de Cortadoiro y Santa Bárbara. La fortificación tuvo una participación activa en el conflicto.

También desempeñó un papel activo en el contexto de la Guerra Civil portuguesa (1828-1834). Sin función militar, fue abandonado, siendo finalmente destinado a otros fines, como matadero municipal, hacia 1878.

Río Guadiana

Fue traspasado a la Camara Municipal de Alcoutim, por orden de traspaso de fecha 26 de septiembre de 1941. Entre 1960 y 1990 el monumento fue objeto de consolidación y restauración por parte de la Dirección General de Edificios y Monumentos Nacionales (DGEMN), con diversas acciones. A partir de 1992, la Camara Municipal de Alcoutim llevó a cabo un proyecto de revitalización del conjunto, que se tradujo en las primeras prospecciones arqueológicas en el interior del recinto con la construcción de un centro museístico dedicado a la Arqueología del Municipio. La “Fortaleza de Alcoutim” está clasificada como Bien de Interés Público por el Decreto N° 45/93, publicado en el Diário da República, I Serie-B, N° 280, de 30 de noviembre de 1993.

Es un ejemplo de arquitectura militar medieval en un entorno urbano, con planta irregular. El castillo tiene planta rectangular, mide aproximadamente 50 metros de largo y 40 metros de ancho, en una estructura irregular de piedra. En la actualidad, sólo dos puertas de arco ojival, una de las cuales fue descubierta recientemente, evocan la fase gótica del monumento.