Castelo de Vidigueira


El “Castelo de Vidigueira”, también conocido como “Atalaia das Vidigueira” y “Ruinas del antiguo Paço dos Gamas”, se encuentra en la parroquia y municipio de Vidigueira, distrito de Beja, en Portugal. Integrado en la Línea del Guadiana en el siglo XIII, el castillo, del que sólo quedan las ruinas de la torre del homenaje, habría sido adaptado a la residencia de los condes de Vidigueira. Algunos autores consideran que el origen primitivo del asentamiento se remonta a una fortificación romana, posteriormente ocupada por la época musulmana.

En la Reconquista cristiana de la región, el asentamiento fue conquistado en 1235 por los musulmanes por fuerzas al mando de Sancho II de Portugal. Como parte de la estrategia de repoblación de la región fronteriza del río Guadiana impulsada por Alfonso III de Portugal, el pueblo y sus dominios fueron donados a Mestre Tomé, tesorero de la Sé de Braga, quien habría reforzado el castillo. De 1304 a 1315, el dominio de la aldea de Vidigueira volvió a la Corona, bajo el reinado de Dinis I de Portugal.



Durante la crisis sucesoria de 1383-1385, João I de Portugal lo incluyó en las áreas que luego donó a D. Nuno Álvares Pereira (1385), quien lo pasó a su hija D. Beatriz Pereira Alvim, cuando se casó con D. Afonso I de Bragança, 8º conde de Barcelos y 1er duque de Bragança. Así, el término de Vidigueira y su castillo pasaron a formar parte de los dominios de la poderosa Casa de Bragança. D. Fernando, segundo duque de Bragança, fue el responsable de la construcción de la actual torre del homenaje, en la primera mitad del siglo XV. Con la desamortización de los bienes de la Casa de Bragança (1483), sus dominios volvieron a pasar a la Corona.

Bajo el reinado de Manuel I de Portugal se concedió el Foral, en 1512. Unos años más tarde, el soberano concedió a D. Vasco da Gama, Almirante de las Indias, como recompensa por sus servicios en Oriente, el título de Conde de Vidigueira, con todos los honores, gracias. y privilegios que tenían los condes del reino. 


La Torre del Homenaje de planta cuadrada, se encuentra en estado de ruina parcial. Ejemplo de arquitectura militar de estilo gótico y civil manuelino. Se ubica en un pequeño cerro en el lado occidental del pueblo, insertada en el casco urbano, con diferentes edificaciones en los alrededores. Junto a la torre hay una ventana manuelina traída de Vila de Frades, que se cree que perteneció al palacio de los condes de Vidigueira. 

También recomiendo visitar las Ruinas Romanas de S. Cucufate situadas a unos cuatro kilómetros, se trata de los restos de una impresionante villa roma cuyo origen data del siglo I d.C. aunque posteriormente tuvo varias reformas hasta convertirse parte de la villa en monasterio durante la alta Edad Media. Está compuesta de un templo, dos piscinas, la villa, una bodega, las instalaciones agrarias y como no, unas termas privadas. 


Más fotografías en mi 

Castelo de Portel


El Castelo de Portel, se encuentra en el distrito de Évora, en Portugal. Se sitúa estratégicamente una de las estribaciones de la Serra de Portel ocupando una posición dominante sobre la villa medieval. Las primeras evidencias se refieren a la época de D. Alfonso III en la que aparece con el nombre de Portel Mafomede.


En la época de la Reconquista cristiana de la Península Ibérica, los dominios de Portel Mafomede se incluyeron en la donación hecha por Afonso III de Portugal en 1257, a João de Aboim. En 1261, el soberano autorizó la construcción de un castillo, de forma que el 1 de diciembre de 1262, João de Aboim acompañado de su esposa y su hijo, entregó la Carta de Foral a los habitantes del castillo de Portel.  Comenzó entonces la obra de construcción, que continuó bajo el reinado de D. Dinis, cuando después de la muerte del noble, el castillo volvió a ser posesión de la corona, en esta época se construye la cerca de la villa.



Durante la crisis de 1383-1385, Fernão Gonçalves de Sousa, alcalde de Portel, se puso del lado de Castilla y con miedo a los vecinos, les quitó las armas y refuerza la guarnición del castillo. Y fue en noviembre de 1384, durante el desarrollo de la campaña del Alentejo por parte de las fuerzas comandadas por Nuno Álvares Pereira, cuando partidarios del Maestre de Avis (futuro Rey D. João I) liderados por el padre João Mateus, les abrió las puertas del pueblo, facilitando la conquista y la rendición del castillo obligando a las fuerzas castellanas a huir. Sus dominios, tras la batalla de Aljubarrota, quedarían incluidos en la amplia donación de tierras y derechos que hizo el soberano Nuno Álvares Pereira, pasando por sucesión, a los dominios de la Casa de Bragança.


Bajo el reinado de D. Manuel I se remodeló la estructura del castillo durante los años 1509-1510, se construye una barbacana, una capilla anexa, dependencias varias y nuevas puertas, estando las obras a cargo del arquitecto real Francisco de Arruda, a instancias de D. Jaime, Duque de Braganza. Más tarde, a mediados del siglo XVII se acometen obras de reedificación de las murallas por encontrarse en avanzado estado de degradación.



Habiendo perdido su función defensiva, alejado de la línea y las principales vías de acceso al territorio del Alentejo, el castillo fue abandonado gradualmente hasta convertirse en una ruina en el siglo XIX. A principios del siglo XX, el conjunto fue catalogado como Monumento Nacional por Decreto, publicado el 23 de junio de 1910. 


El castillo, de estilo gótico, tiene una planta heptagonal reforzada por torres circulares en los vértices. Está dominado por una imponente Torre del Homenaje, de planta cuadrangular, de unos veinticinco metros de altura, dividida interiormente en dos plantas sobre la línea del adarve, ambas cubiertas por una bóveda en cruz de ojiva. El piso inferior servía de prisión. Se utilizó piedra de mármol en las esquinas y ventanas góticas. La puerta de acceso a la torre está en ojiva. Esta torre protege la puerta de acceso, al norte. En el lado sur, la Porta de Beja determina un eje vial interno en línea recta, conectando las dos puertas. El conjunto tiene tres puertas más, incluida la Porta do Relógio y la Porta do Outeiro. Se abre un aljibe en la Plaza de Armas y se pueden identificar los vestigios de la Capilla de São Vicente y las ruinas del palacio ducal. La defensa del castillo se complementó con una barbacana, de la que aún se conservan importantes tramos en el sur, norte y oeste, compuesto por una cortina reforzada por cubos de forma cuadrada. Es esa barbacana reconstruida por D. Manuel I, que corresponde a la puerta gótica rematada por escudos reales superpuestos.



Además de visitar este fantástico castillo en Portel se puede visitar la Capilla de Santo Antonio (siglos XVI-XVII), la Iglesia Matriz (siglos XVIII-XX), la Iglesia del Espírito Santo (siglos XVI-XVIII) o la Ermita de São Brás (siglos XVI-XVII), subir a los Moinhos de Santa Catarina desde donde se puede observar unas bonitas vistas de Portel. A pocos kilómetros se encuentra la Ermita de São Pedro (siglo XV-XVII), situada en el punto más alto de la Serra de Portel y desde donde hay unas espectaculares vistas del entorno. 



Más fotografías en mi 

Muralla y Castillo de Coria

Hoy visitamos la ciudad de Caurium, bautizada así por los romanos y de la cual deja testimonio Plinio que la incluye en los territorios de la Lusitania. En Coria (Cáceres) visitamos parte de su muralla de origen romano y el exterior del castillo del siglo XV, pues es propiedad privada y no se puede acceder a su interior.

Vistas de Coria y su Castillo

Murallas Romanas.

El recinto muestra aún las características constructivas típicamente romana un emplazamiento estratégico militar y comercial, con un trazado a base de largos lienzos de muralla bien alineados aunque irregulares por las condiciones topográficas del terreno. Fue construido a base de grandes piedras de sillería dispuestas en soga o tizón, cubos prismáticos adosados y puertas dispuestas entre cubos flanqueantes. Su construcción se produjo en el Bajo Imperio, entre los siglos IV y V como evidencian las estelas funerarias que aún hoy pueden verse embutidas en los muros.

Plano de Coria (1840-1870). José Sáenz Díez.
Fuente: SITEX

Durante la ocupación musulmana se utilizó sin tener que hacer grandes reformas dada su sólida construcción. La gran capacidad defensiva que tenía el recinto entonces queda patente a lo largo del asedio que sufrió la ciudad por más de dos años y medio por Alfonso VII quien tuvo que someter la ciudad hasta su reconquista en 1142.

Lienzo de Muralla Romana

Lienzo de Muralla Romana

Durante la etapa cristiana tampoco se realizaron grandes reformas, tan solo se tocaron algunos lienzos de muralla de la zona noroeste. Con la reconstrucción del castillo en el siglo XV, algunas reformas afectaron a las puertas de la ciudad construyéndose una nueva, la puerta de San Francisco junto al castillo, coronada por el escudo de la ciudad de Coria.

En el siglo XVII se ve aumentada la capacidad defensiva de la muralla para repeler los ataques artilleros. Durante la guerra con Portugal, hay evidencias de que los enfrentamientos llegaron hasta las mismas puertas de la ciudad, se quemaron y destruyeron los barrios de los arrabales pero no pudieron traspasar el recinto amurallado. Para ello entre 1661 y 1665 se realizaron varios añadidos, como un sistema de trincheras y muros con mampostería en vez de sillería. Durante el trayecto de la muralla se ven tramos de ambas épocas, la romana (de sillería) y la del siglo XVII (de mampostería). Hoy día se conservan las puertas romanas de la Guía y la de San Pedro.

Detalle de estela funeraria incrustada en la Muralla.

Puerta de la Guia

Castillo.

Está asociado a la muralla que envuelve la población aunque es de diferente época. Está constituido por la Torre del Homenaje reforzada en el exterior por una barbacana de la que se conservan algunos restos y una antemuralla. La torre se construye en dos etapas diferenciadas, de la torre primitiva se identifica la parte inferior y su planta pentagonal la cual se adjudica a los Templarios quienes fueron dueños de la ciudad durante algún tiempo hasta su reconquista. Hasta 1470 la ciudad de Coria perteneció a Don Gutierrez de Solís, pasando entonces a manos de los Duques de Alba, quienes construyeron un nuevo castillo aprovechando parte del entonces existente, añadiéndose la segunda parte de la torre, desde el nivel superior al de los adarves del recinto, esto se construye a lo largo de los años setenta del siglo XV.

La torre se construye a base de sillares en cuyos flancos se abren aspilleras, pequeñas ventanas en la mayoría de las cuales se disponen troneras, sobresaliendo en lo alto unas enormes garitas o torrecillas semicilíndricas sobre ménsulas escalonadas, características del siglo XV, en las que se aprecia el escudo de los Duques de Alba. Se remata todo con almenas sobre unos canecillos, bajo cada merlón se dispone una tronera para el uso de armas de fuego.

Castillo

Detalle de la Torre del Homenaje

En el interior, el cual hoy día no se puede visitar, según leo en algunos artículos, hay diferentes pisos, en la planta baja una bóveda de cañón apuntado en la galería y bóveda esquifada en la cámara que parece que sería mazmorra o prisión, en los pisos intermedios forjados de madera y en la cubierta bóveda de crucería con el escudo de los Duques de Alba en la clave, sobre esta una terraza almenada y las torrecillas que defienden los flancos de la torre. Se dispone de dos accesos a la torre, uno en la planta baja y otro a la altura del adarve al cual se puede llegar desde la barbacana, un pequeño cuerpo en el que se abre la portada de acceso, emplazada entre la muralla romana y un cubo semicilíndrico al otro. 
 
Además de esto es interesante visitar en la ciudad de Coria, la Catedral de Santa María de la Asunción del siglo XV-XVIII levantada en el sur de la ciudad sobre lo que fue el lienzo meridional de la muralla romana, de estilo gótico-plateresca con añadidos barrocos, se puede visitar la catedral gratuitamente y por un par de euros visitar su museo donde se encuentra el Mantel Sagrado de la Última Cena (o al menos eso dicen) y subir a lo más alto de su torre desde donde hay unas espectaculares vistas.

Catedral de Coria

La Cárcel Real es un edificio de estilo barroco del siglo XVII, que fue calabozos, lo que más sobrecoge son sus impresionantes puertas y ver aún las argollas donde se ataban a los presos. Aún se pueden ver los grafitis de la época en algunas estancias.  En esta se exponen los fondos arqueológicos de la ciudad.

Puerta de una de las celdas


Otro lugar para visitar es el Convento de la Madre de Dios, del siglo XVI-XVII, si llamas al timbre una de las hermanas te muestra el Claustro gótico-renacentista  de principios del siglo XVI con pavimento mudéjar y de paso llevarse uno de los dulces que elaboran las religiosas.

Claustro del Convento


Por último destacar el Puente de Piedra, construido en 1518 y que a mediados del siglo XVII el puente perdió sus aguas tras una invernal crecida que desvió el Río Alagón hacia su cauce actual, con lo cual tenemos hoy día un puente sin río, curioso.

Puente de Piedra


Más sobre Coria en 

Más fotografías de Coria en mi