Castelo de Moura

Castillo de Moura

Se ubica en el municipio Moura, distrito de Beja en Portugal. En la confluencia de la ribera de Brenhas con la ribera de Lavandeira, tributaria del río Ardila, a la margen izquierda del río Guadiana. Se cree que la primitiva ocupación humana de este sitio se remonta a un castro de la Edad del Hierro, sucesivamente ocupado por los Romanos, por los Visigodos y los Musulmanes, fue capital de la provincia de Al Manijah, según los diversos testimonios arqueológicos actualmente recogidos al Museo Municipal de Moura. La construcción de la fortificación musulmana, data de mediados del siglo XI a principios del siglo XII, de la cual nos llegaron algunos vestigios, como la llamada Torre de la Saluquia.

Sobre una elevación caliza, en la cota de 184 metros sobre el nivel del mar, el Castillo de Moura se compone de alcazaba y barbacana de planta ovalada. En su interior se sitúan las ruinas del Convento de Nuestra Señora de la Asunción (abandonado desde 1875) y de la iglesia anexa, erigidos a partir de 1562 en el lugar de la primitiva Iglesia Matriz. La iglesia es de planta rectangular y nave única, destacándose la tumba, en estilo manuelino, de Pedro y Álvaro Rodrigues, conquistadores de Moura a los musulmanes en 1166, y protagonistas de la leyenda de fundación de la villa.

Imagen Satélite del Castelo de Moura. Fuente: Google

A la alcazaba se accede por una puerta en codo, al sudeste. El conjunto está dominado por la Torre del Homenaje de planta cuadrada, presenta merlones prismáticos. En algunos fragmentos de la muralla todavía subsiste el adarve. La cerca externa es reforzada por torres de planta cuadrangular y circular. En el siglo XIX una de las torres fue adaptada a la Torre del Reloj. La Torre del Homenaje, en estilo gótico, maciza en la parte inferior, tiene en el segundo piso una sala de planta octogonal (Sala de los Alcaides) cubierta por bóveda en cruz ojival, asentada en ocho columnas de fuste delgado. La línea abaluartada del siglo XVII presenta planta en el formato estrellado, originalmente rodeado por foso, hoy casi totalmente cubierto.

Torre del Homenaje

Bóveda de cruz ojival en la Torre del Homenaje

En la época de la Reconquista cristiana de la Península Ibérica, la población fue inicialmente conquistada por los hermanos Pedro y Álvaro Rodrigues y poco tiempo después perdida. Fue en 1166 conquistada por Geraldo Sin Pavor, después de eso, y hasta el reinado de D. Dinis, fue perdida y reconquistada cuatro veces más. En el año 1117, el foral de la villa fue confirmado en 1217 por D. Alfonso II (1211-1223). El definitivo dominio cristiano de la región, sin embargo, sólo se alcanzaba a partir de 1232.

En el reinado de D. Dinis (1279-1325), la población recibió nueva Carta de Foral (9 de diciembre de 1295), procediendo a la reconstrucción del castillo. Para ese fin la Orden de Avis hizo una donación de un tercio de los ingresos de la iglesia de Moura en 1320, para completar las obras emprendidas en el castillo, se erigió en este período una línea de torres de vigilancia cubriendo la raya, de las cuales sobrevive la Atalaia de la Cabeza Magra, la cual visitamos.

Atalaia de la Cabeza Magra

En la segunda mitad del siglo XIV, bajo el reinado de Don Fernando (1367-1383), se inició una segunda cerca amurallada, envolviendo los nuevos límites de la población. Después de su fallecimiento, la villa y su castillo tomaron partido por D. Beatriz y Juan I de Castilla hasta la época de la batalla de Aljubarrota.

Plantas dos castelos de Moura e de Noudar. Autor: Duarte de Armas (Libro de las Fortalezas (1509). Fuente: Archivo Nacional da Torre do Tombo, Lisboa.

En el reinado de D. Manuel I (1495-1521), la villa y su castillo se encuentran dibujados por Duarte de Armas (Libro de las Fortalezas, 1509), donde destaca la Torre del Homenaje rodeada por una muralla que se abre a la puerta en arco apuntado. En 1512, el soberano otorgó el Foral Novo a la villa. Por esa época serían iniciadas obras de modernización de sus defensas. 

Projeto para Fortificação de Moura. Autor: Nicolau de Langres (1661). Fuente: Biblioteca Nacional de Portugal

Durante la Guerra de Restauración, Juan IV (1640-1656), ordenó la modernización y el fortalecimiento de la antigua fortificación, dada su posición estratégica en la frontera con España. De ese modo, con proyecto a cargo de Nicolás de Langres, se erigió una línea abaluartada, envolvente del pueblo, reforzada por revellines. Es también, de este período, el llamado Edificio de los Cuarteles.

Fue ocupada durante la Guerra de Sucesión de España, siendo destruidas parcialmente las murallas (dañando parte de la Torre de la Saluquia), en la secuencia de la retirada de las fuerzas españolas bajo el mando del duque de Osuna (1707). En ese siglo sufrió nuevos daños por el terremoto de 1755. Desguarnecida a partir de 1805,  posteriormente, en 1850, José Pimenta Calza hizo demoler el tramo Oeste del muro de la alcazaba, para dar lugar al lagar de Vista Alegre.

El terreno del Castillo de Moura y el propio castillo fue comprado en 1915 por Tiago Romano. Las ruinas del Convento de las monjas Dominicas e Iglesia anexa se encuentran clasificadas como Propiedad de Interés Público por Decreto publicado el 27 de marzo de 1944.

Convento de Nuestra Señora de la Asunción

Torre del Reloj

Torre de Saluquia

Baluarte

Leyenda de la Moura Salomón


"La bella Salomón era hija del gobernador musulmán de la región, Abu Hassan y estaba novia de un joven que había sido nombrado alcaide del castillo. Día tras día, inclinada desde lo alto de una de las torres, aguardaba ansiosamente la llegada de su novio, que partió para combatir a los cristianos. Estos, sin embargo, avanzando a la conquista del pueblo hicieron una emboscada al joven moro y lo mataron, así como a sus compañeros. Se vistieron con sus trajes y con este ardid consiguieron que les abrieran las puertas del castillo. Al percibir el engaño, la bella mora Salomón, prefiriendo la muerte a ser esclava y cautiva de los cristianos, se arrojó de la torre, acompañando en la muerte al amado. Y así se explica el origen del nombre Moura".

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Castelo de Elvas


El "Castelo de Elvas" está ubicado en el municipio de Elvas, distrito de Portalegre, en Portugal. Actualmente forma parte del complejo "Fronteiriça y Ciudad Guarnición de Elvas y sus Fortificaciones" clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el 30 de junio de 2012. A tan sólo 15 kilómetros de Badajoz, en España, Elvas era un punto estratégico para la defensa de la comarca del Alto Alentejo. Por ello, ha concentrado, a lo largo de los siglos, un potente sistema defensivo basado en las suaves elevaciones distribuidas por el llano circundante y en el vecino río Guadiana.

Castelo de Elvas: Imagen Satélite. Fuente: Google Earth

En la Edad Media, el papel del castillo era complementario a la invocación expresada en el escudo de armas de la ciudad: “Custodi nos domine, ut pupilam oculi” (Guárdanos, Señor, como las pupilas de los ojos). Actualmente es considerado como uno de los mejores ejemplos de la evolución histórica de la arquitectura militar en Portugal y en Europa.

La primitiva ocupación humana de su yacimiento se remonta a poblaciones celtas, posteriormente sucedidas por los romanos, que la urbanizaron a partir del siglo II a.C., con el fin de atravesar algunas de las calzadas que cortaban el sur de la península ibérica. El pueblo se conocía entonces como "Helvas". Algunos autores entienden que una puerta en el interior del castillo es testimonio de este período, al que atribuyen rasgos constructivos romanos. Con la caída del Imperio Romano de Occidente a partir del siglo V en adelante, el asentamiento fue ocupado sucesivamente por suevos y visigodos.

Planta del Castillo. Fuente: Centro de Interpretación del Castillo.

A partir del siglo VIII fue conquistada y ocupada por musulmanes, quienes construyeron la primera fortificación. Muhammad al-Idrisi, geógrafo musulmán del siglo XII, se refiere a la ciudad como "Ielbax". Fue temporalmente conquistada en 1166 por las fuerzas de Alfonso I de Portugal (1143-1185), posiblemente por Geraldo sem Pavor cuando fue conquistada Juromenha (1169). Volviendo a manos musulmanas, bajo el reinado de Sancho II de Portugal (1223-1248), resistió el asedio de las fuerzas portuguesas (1200), siendo conquistado y abandonado por las tropas leonesas y portuguesas (1226) hasta ser hostigado y conquistado definitivamente en 1228 por fuerzas portuguesas. Abandonado por la población musulmana, y con el objetivo de atraer a los colonos cristianos, el pueblo recibió su primera carta, ya en mayo de 1229. La remodelación de sus defensas comenzó en este período, con la reconstrucción del castillo y las vallas urbanas.

Se atribuye al reinado de Dinis I de Portugal (1279-1325), que otorgó una nueva carta constitutiva al pueblo (1231) para la construcción de una de las torres. Más tarde en la guerra entre Portugal y el reino de Castilla bajo el reinado de Alfonso IV de Portugal (1325-1357), sufrió el acoso de las fuerzas de Alfonso IX de Castilla, de 1325 a 1327, durante dos días en 1334, y en 1337. Aún en este reinado se inició una nueva cerca, obra terminada en el reinado de Fernando I de Portugal (1367-1383) y que quedó en la memoria del pueblo como “cerca fernandina”.


En la Tercera Guerra Fernandina (1381-1383), sufrió el acoso de las tropas castellanas al mando del Infante D. João de Portugal, hijo de Pedro I de Portugal con Inês de Castro (1381). Poco tiempo después, en el contexto de la crisis sucesoria de 1383-1385, el alcalde del castillo se puso del lado de Beatriz de Portugal. La población, sin embargo, bajo el al mando de Gil Fernandes, tomó el castillo, arrestó al alcalde y, en palabras del cronista, Elvas “tomou voz por Portugal”. En consecuencia, teniendo a Gil Fernandes como nuevo alcalde, resistió un asedio de las fuerzas al mando de João I de Castela, que duró 25 días (1385).

Castelo e Cercas Medievales de Elvas. Autor: Duarte de Armas (Livro das Fortalezas, 1509). Fuente: Biblioteca Nacional de Portugal

João II de Portugal (1481-1495) encargó nuevas obras, entre ellas la reconstrucción de la torre del homenaje (1488), como atestigua el escudo de armas de este soberano en la puerta de entrada. Bajo el reinado de Manuel I de Portugal (1495-1521), en 1498 se llevaron a cabo obras de reconstrucción en el castillo. Entre 1511 y 1512 el soberano hizo construir algunas torres en los muros, además de reparar dos que estaban dañadas. El Foral Novo da Vila (1512) data desde este momento a la ciudad (1513). Posteriormente, en ese siglo, se elevaría la Diócesis (1570). Estos dos últimos soberanos fueron los responsables de la modernización del castillo al sistema abaluartado, con líneas renacentistas, época en la que comenzó a predominar la función residencial (paço), a cargo de los alcaldes de la ciudad.

Hasta la Edad Moderna, la defensa constaba de tres cercas defensivas, conservando las dos estructuras importantes más antiguas de la época musulmana.


La línea de defensa interior se eleva hacia el noreste, en la cota más alta del terreno, 320 metros sobre el nivel del mar, habiendo llegado a sus dos antiguas puertas: la Alcáçova y el Miradeiro. Consiste en el castillo construido durante el reinado de D. Sancho II, remodelado en el de D. Dinis y reforzado en los de D. João II y D. Manuel I. Está flanqueado por dos torres de planta cuadrangular, la más alta correspondiente al torreón. Fue utilizado como residencia por los alcaldes de Elvas hasta el inicio de la Unión Ibérica (1580-1640), y en su interior conserva una hermosa sala de bóveda de crucería. La Puerta de Armas está protegida por un balcón sostenido por ménsulas, donde se exhibe el escudo de armas de D. João II. En sus maltrechos muros hay una torre hexagonal irregular, rasgada por aberturas de troncos y cubierta por una cúpula semiesférica. La parte superior de esta torre está cubierta por un parapeto protegido por un parapeto con anchas almenas. 

La línea de defensa intermedia se vio comprometida por la expansión urbana. Sus muros fueron abiertos por cuatro puertas: Ferrada, Porta Nova o Encarnação, Santiago y Do Bispo. 



En la línea de defensa exterior más reciente, completada durante el reinado de D. Fernando, reforzada por veintidós torreones y una barbacana, se abrieron originalmente once puertas, reducidas a tres por las reformas del siglo XVII (la Évora, Olivença y São Vicente). Esta defensa también fue parcialmente absorbida por la expansión urbana.

El castillo y sus cercas defensivas fue catalogado como Monumento Nacional no país, por Decreto de 27 de setembro de 1906, publicado no Diário do Governo, 1.ª série, n.º 228, de 9 de outubro de 1906.

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Castelo de Alter Pedroso


El Castelo de Alter Pedroso, se encuentra en el municipio de Alter do Chão, era lugar fortificado destinado a refugio y a vigilancia situado en un lugar inexpugnable, y desde donde hay unas vistas del entorno que propiciaban la defensa del lugar. Además de los restos existentes de la fortificación, también quedan los restos de una ermita medieval. La fortificación usó los grandes afloramientos rocosos como defensa natural, interconectándolos con paños de muralla.

Imagen Satélite del Castillo. Fuente: Google Earth

Se sabe que fue fortificada en algún momento entre los siglos XII y XIII, perteneciendo en 1211 a la orden de Avis. En los documentos entre 1359 y 1450 consta como castillo, habiéndose construido en ese período probablemente la ermita de San Benito. Para 1662, prácticamente desguarnecido, fue atacado y arrasado por las fuerzas de Juan de Austria en el contexto de la Guerra de Restauración de la Independencia. En 1977 os restos fueron clasificados como Inmueble de Interés Público.



De la primitiva estructura sólo queda un portal de estilo gótico, partes de muralla en ruinas y la puerta de la Capilla de San Benito en el interior. El conjunto está constituido por restos de tramos de muralla y de un torreón cubo. La Ermita de São Bento presenta planta longitudinal simple. Internamente presenta nave única. De la puerta principal se conserva lo que aparenta ser la mitad de un arco quebrado biselado, hecho en albañilería de ladrillo.




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Castelo de Alter do Chão


La ocupación humana primitiva de este sitio se remonta a tiempos prehistóricos. En la época de la romanización, el pueblo se desarrolló atravesado por una de las tres vías que unían “Olissipo” (Lisboa) con “Emérita Augusta” (Mérida). Posteriormente devastado por las legiones del emperador Adriano (117-138), este evento pudo haber determinado la construcción de una fortificación romana.


Foto Satélite del Castillo. Fuente Google Earth


Croquis del Castillo. Fuente: Centro de Interpretación

La primitiva construcción del castillo es de los años 912-961 durante el gobierno de Ab-al-Rahman III. Ya en la segunda década del siglo XIII la localidad fue conquistada por los ejércitos cristianos, ordenando su repoblamiento Afonso II en 1216. Alfonso III de Portugal otorgó la Foral en 1249. Dinis I de Portugal visitó el pueblo en varias ocasiones, otorgándole una nueva carta en 26 de agosto de 1293.


En 1327 el rey D. Pedro I ordena la reconstrucción del primitivo castillo, como así confirma la inscripción existente en la puerta del mismo. El castillo toma entonces la configuración que ya hoy observamos. Manuel I de Portugal concedió el Foral Novo a la villa el 1 de junio de 1512, fechando en este período la construcción de la puerta de azulejos de la casa del alcalde. El castillo estuvo en posesión de la Casa de Bragança desde las primeras décadas del siglo XVI.



En el contexto de la Guerra de Restauración (1640-1668), el pueblo formaba parte de la segunda línea de defensa. El pueblo y su castillo fueron conquistados y ocupados por las fuerzas españolas al mando de D. Juan José de Austria en 1662. Desde entonces el castillo ha pasado por la propiedad de diversas familias: en 1840 es comprado por José Barreto Cotta Castelino; en 1892 es adquirido por José Barahona Caldeira de Castel-Branco Cordovil; en 1942 es comprado por la casa agrícola de Francisco Manuel Pina e Irmãs; finalmente en 1955 la propiedad pasa la Fundação da Casa de Bragança. Siendo clasificado como Monumento Nacional en 1910.


El castillo se encuentra hoy en buen estado de conservación. Actualmente está bajo la tutela del Ayuntamiento de Alter do Chão, en él se encuentra instalado el núcleo museológico constituido por un centro interpretativo y salas de exposiciones.




Este castillo es un ejemplo de arquitectura militar de estilo gótico temprano. Presenta planta cuadrada, orientado en el eje nordeste-sudeste, con las murallas de esquisto y granito, protegidas por seis torres, cuatro de ellas en los ángulos, un torreón lateral en la muralla nordeste y una torre-puerta en la fachada sudeste. Apoyado en el muro del lado derecho al entrar en la plaza, se encuentra el epígrafe y la lápida con el escudo de armas de la Casa de Braganza, que dice: “Era Miléssima: CCC y Noventa V Años (=1357) XXII días de septiembre muy noble rey Dom Pedro Mandou para hacer este su castillo D'Alter do Chão”. 



La puerta de armas da acceso a un túnel en el que existen dos puertas más, desembocando en la plaza de armas, en cuyo centro se encuentra el pozo y la cisterna. La Torre del homenaje se encuentra al oeste de la fortificación, y entre ella y la torre norte, se encuentran las ruinas de lo que fue la residencia del alcaide, hoy convertida en sala de exposiciones y espacio museológico. En la fachada suroeste, junto a la torre del homenaje se encuentra la puerta de la traición.


No nos vamos del municipio sin visitar el Ponte Romana de Vila Formosa, construido en el siglo I, sobre el río Sea, es considerado uno de los más importantes en el país vecino fue construido en la vía que comunicaba Olisipo (Lisboa) con Augusta Emerita (Mérida). La estructura está constituída por seis arcos iguales entre si, con el suelo horizontal empedrado, con cerca de 116,50m de longitud, por 6,70m de ancho. Entre los arcos existen cinco huecos en forma de pórtico, que posibilitan que el agua escurra en las alturas de lluvias fuertes. 




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Fortaleza de San Juan de Mascoras


Se encuentra situada en la localidad de Santibañez el Ato, en la provincia de Cáceres. Esta fortaleza ya figuraba como emplazamiento militar en las campañas de la Reconquista que llevaron a Fernando II hasta Alcántara en 1166. El lugar se conoce entonces como "San Juan de Mascoras", nombre que como el castillo, se remonta al siglo IX. Se trata de uno de los más importantes dominios de la Orden de Alcántara, ya que, además de fortaleza de interés estratégico fue sede de una Encomienda de la Orden.

Castillo de San Juan de Mascoras. Fotografía Satélite. Fuente: IDE Extremadura

Como curiosidad estos fueron los gobernantes del castillo durante su máximo esplendor, cuando la aldea de Santibañez se alzaba poderosa sobre los dominios de la Orden de Alcántara, los maestres observaban desde la torre del homenaje.  El primer comendador de Santibáñez de que tenemos noticia es frey Miguel Sánchez, familiar muy allegado a frey Garci Sánchez, que en 1217 era maestre de la Orden de Alcántara. Sucedió a frey Garci en el maestrazgo frey Arias Pérez. Los comendadores de Santibáñez fueron: frey Miguel Sánchez, en 1227; frey García Gómez, en 1294; frey Ruy González, en 1297; frey Suero Pérez, que después fue maestre, en 1316; frey Vasco Pérez, en 1318; frey Alvar Pérez, en 1335; frey Gonzalo Martínez, en 1340; frey Pedro Alonso, en 1340; frey Pedro Chamizo (hermano del maestre), en 1341; frey Suero Martínez, en 1345; frey Diego Pérez, en 1362; frey Rodriga Alvarez, en 1364; frey Alonso Fernández, en 1367; frey Rodrigo Yáñez (hermano del maestre), en 1386; frey Luis González de Valdelomar, en 1394; frey Gonzalo Alvarez de Villagutiérrez, en 1403; frey Gonzalo Alvarez de Villasayas, en 1426; frey Alonso de Villasayas, en 1450; frey Pedro de Villasayas, en 1466; frey Luis de Villasayas, en 1494. 



Se encuentra situada en lo alto de un escarpado cerro, siguiendo el trazado de las curvas de nivel, por lo que tiene una planta irregular. Esta compuesto de varios cinturones concéntricos, como es común en este tipo de fortalezas medievales: a un lado la barbacana que envuelve el caserío de la "villa vieja", en el otro lado la fortaleza propiamente dicha y por último en el ángulo más prominente del cuerpo principal se encuentra el alcázar, apenas apreciado cuando estás sobre el terreno.

La barbacana es de origen medieval y se configura en forma de polígono irregular con cubos semicilíndricos en algunos de sus ángulos. Su construcción primitiva fue a base de piedra y barro, ya a mediados del siglo XVI fue reparado y reforzado. Aún conserva su Puerta Principal o de la Villa renacentista y otra pequeña puerta llamada Puerta de Gata. 




El segundo recinto ha sufrido grandes desperfectos, en los documentos antiguos se indica que incluso llegó a tener aposentos en su interior, así como una capilla, caballerizas, tahona, así como varias puertas y diversas torres. Sin embargo hoy día tan solo persisten las ruinas de un aljibe medieval. Del viejo alcázar que se hallaba en el punto mas alto se conoce, por los escritos, que estaba defendido por varias torres y que se constituía a modo de casa fuerte. Hoy día su interior está ocupado por un antiguo cementerio que le da un aspecto un tanto tétrico al lugar.

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Murallas de Salvaleón


Desde la localidad de Valverde del Fresno, tomando la carretera EX-205, en dirección a la frontera portuguesa. En la salida de Valverde ya se indica con tablilla horizontal de madera este Castillo, en el punto kilométrico 2.800, hacia la izquierda tomamos un camino de tierra, con la misma señalización, la distancia hasta las murallas de 9 kilómetros, el track de la ruta está en WIKILOC.

Murallas de Salvaleón. Fotografía Satélite. Fuente. IDE Extremadura

Llegamos y vemos los restos de las murallas y sus fosos, recorremos por el exterior todo el área de la fortaleza, contemplando la desembocadura del río Basádiga en el Eljas, los bosques de pinos en la otra ladera del río (Portugal) y en general el bonito paisaje fronterizo.

Dice el escritor valverdeño Enrique Burguet Fuentes que "la ciudadela fantasma y enclave legendario de Salvaleón, se encuentra sobre la cúspide de un empinado cerro, donde aún permanece con imponente sensación de dominio, altanería y con un aire ciertamente misterioso, circundada por los Ríos Eljas y Basádiga, a poquísima distancia de la frontera portuguesa, en un entorno natural, tranquilo, silencioso y apaciguado, una extraña energía nos envuelve, allí, en aquel paraje especial, telúrico, que nos seduce como si una brecha rasgara el velo de la realidad y todo cambiara de dimensión...". 



En un principio era una fortaleza árabe pero fue reconquistada por el rey de León, Alfonso IX, en el año 1227 que la entregó a la Orden de Alcántara y le dio «fuero» en ese mismo año. A mediados del siglo XIII este enclave es una Encomienda de la Orden pero deja de serlo a mediados del siglo XV con la correspondiente disminución de su poderío. En 1462 paso a formar parte de la Casa de Feria que realizó obras de mejora y ampliación de la fortificación. La fortaleza sufrió desperfectos y saqueos ocasionados por la Guerra de Restauración, siendo ocupada en 1706 por el ejército formado por Inglaterra, Holanda y Portugal durante la Guerra de Sucesión. 

La fortaleza se fue abandonando progresivamente lo que contribuyó al deterioro del castillo y sus instalaciones. Después de varios siglos de abandono el deterioro es tal que sus restos se reducen a montones de piedras y otros materiales. El cuerpo principal de la fortaleza se situaba en la parte superior del cerro, tenía planta ovalada y disponía de un foso perimetral excavado en la roca. Había otro recinto en una cota menor pero que también se ceñía a las curvas de nivel del terreno

Se encuentra bajo la protección genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y de la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Paisajes en la Ruta

Río Basádiga. Frontera con Portugal

Restos de la Muralla

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Castillo de Eljas


Estamos en Eljas, en la provincia e Cáceres, cuyo domino perteneció a la ciudad de Coria en sus inicios, para por donación de Fernando IV en 1302 pasar a manos de la Orden de Alcántara. No hay evidencias de la fortificación hasta el siglo XIV, citándose en algunas crónicas de la Orden de Alcántara que indicaban que su castillo tomó parte activa en los conflictos fronterizos. A mediados del siglo XV es ya notable la importancia del castillo como Cabeza de Encomienda. Fernán Centeno conquistaría la plaza en el marco de las luchas intestinas que sacudieron el territorio a finales el siglo XIV y que tuvieron como protagonista a Alonso de MonroyContaría un papel destacado en la Guerra de las Naranjas (1801) y otros conflictos que enfrentaron a España con Portugal, quedando muy dañado.

Castillo de Eljas. Imagen Satélite. Fuente: IDE Extremadura

En escritos de 1561, se detalla como el castillo contaba con dos líneas de defensa que finalizaban en la torre del homenaje del bastión. Dos torres daban acceso al primer recinto en el que se encontraban las caballerizas de la tropa y una pequeña construcción para el cuerpo de guardia. Parece ser que el Castillo de Eljas contaba con unas comodidades destacadas para el normal de los castillos serranos. En el interior de su recinto se encontraban las bodegas y la cocina, además de habitaciones para las tropas y aposentos para los oficiales. La torre del homenaje escondía además de salas para la vida diaria, una mazmorra en su parte inferior sobre la que se alzaban hasta tres pisos de madera que finalizaban en una bóveda de crucería con espacio almenado a modo de terraza. Posteriormente, en 1619 con el castillo dotado ya de una capilla y aljibe, y de nuevo gracias a una visita de los responsables de la Orden de Alcántara, se cita la presencia de una nueva barbacana con salida a dos caminos uno hacia el propio pueblo de Eljas y otro hacia Valverde del Fresno. Durante esta segunda mitad del s.XVI, se completarían las obras con ampliaciones que constaron de dos torres; una de tipo prismático y otra; de tipo cilíndrico con sillares de gran calidad y factura. Las partes que se mejoraron se centraron principalmente en las dependencias y el amurallamiento. Entre los diferentes maestros que participaron en las reparaciones y mejoras se encuentran nombres como; Hernando de Gúlmez, Pedro de la Puente, Pedro de Ybarra, o Juan Bravo. A lo largo del siglo XVII también se van a introducir nuevas reformas como garitas de guardia y fosos, aunque hoy por hoy no se conservan estas construcciones.



En la actualidad se conservan dos partes: el cuerpo principal, en mal estado y un cuerpo añadido del que se conservan dos torres. Del recinto principal se mantienen parte de los muros perimetrales entre los cuales se configura un amplio espacio utilizado hoy día como cementerio, se trata de muros de sillería. El cuerpo añadido, a modo de barbacana, adosado a un lado del cuerpo principal, es un patio rectangular que hoy día conserva dos torres situadas en las esquinas, fabricadas en sillería, con bóveda de cañón, que aúnan su poder ofensivo con gran solidez y la existencia de algunas troneras y un carácter refinado manifestado por una ventana de esquina y el acabado general de la obra.

El castillo de Eljas fue especialmente afectado por la guerra con Portugal de 1641 que afectó duramente al castillo. Las huellas de este conflicto fueron lo suficientemente profundas como para que ya en el s. XVIII fuera declarado en ruina y cedido a la orden de Calatrava en el año 1816. En 1970, el castillo de Eljas fue declarado Monumento Histórico Artístico.



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